miércoles, 29 de abril de 2015

¿Para qué?

Hoy, durante una larga tarde de estudio de Historia, y tras conocer la noticia que dice que los homosexuales ya no podrán donar sangre legalmente, me he dado cuenta de que no es que estemos retrocediendo en la evolución, sino que estamos viviendo de forma cíclica, y no sirve de nada resolver los problemas, pues la solución (que nunca suele ser total) de éstos solamente servirá para crear otros nuevos.
Cuando nuestras televisiones se rompan, pagaremos cantidades desorbitadas para volver a tenerlas en funcionamiento, pero cuando vuelvan a vivir, la obsolescencia programada lo pagará con nuestros móviles, y cuando pasemos meses sin ellos y nos compremos otros, la luz se nos irá.
Lo peor es que no hablo solamente de problemas domésticos.
¿Para qué han servido todas las luchas de las mujeres que querían reconocer su igualdad al hombre? Para que en la actualidad, las empresas contraten antes a hombres, volviendo a discriminarlas como antaño.
¿Para qué sirvió el movimiento obrero? Para que los trabajadores sigan trabajando en precarias condiciones.
¿Para qué sirvieron tantas huelgas? Para continuar teniendo un gobierno con el que nadie se siente afortunado.
¿Para qué sirvió acabar la Primera Guerra Mundial? Yo os lo diré, nada más que para que pudiera existir la segunda, 
y ¿para qué sirvió poner fin a la segunda? ...
«De nada sirven las quejas si nadie hace nada por cambiar», dicen muchos, pero es ahí cuando yo me cuestiono si merece la pena o no, porque a lo mejor podemos solucionar un problema, pero otro aparecerá sin previo aviso.
Las soluciones no son más que el comienzo de nuevos errores.