viernes, 28 de octubre de 2016

Todo



Luna vivía con Tierra sin saber
Si era su amiga su novia o su mujer.
Lo que sabía es que era su deber
Dormir con ella y con ella amanecer.


 Ciega quedó cuando a una estrella volar
Vio y quiso con todo su cuerpo besar.
Cuando la vista pudo recuperar
No quedaba estrella ni compañera
Con quien sentir que no existe barrera.


 Perdida en la nada encontró su nana
Viviría más sola, más humana.






viernes, 20 de mayo de 2016

Nada


Siempre recordaré aquel fatídico y triste día,
sabido con tiempo pero nada ahelado,
en que te marchabas de mi vida,
sin yo poder tirar el dado
que elegiría el destino, 
que alejaría mi mirada de la tuya,
y la tuya de la mía, siendo yo ahora el que se va, 
el que distancia sus ojos del recuerdo que nos dejó el sino. 
El que renuncia al fin a cualquier casualidad.
El que teme todavía al inevitable olvido.
El que sangra cada vez que mira atrás y ve la nada.
El que cambiaría su felicidad por un triste pero alegre segundo.
Y con el fin de este viaje viene también el de mi ser, 
el que he sido desde el momento que el sol cruzó,
desde el momento que descubrí la ilusión,
hasta el día en que se ocultó la luz,
el día en que también yo me fui.
Al menos supe que algo nuevo nacería,
con el único miedo a que lo pasado
se convirtiera
en




martes, 22 de marzo de 2016

Indies

Me hablaba del daño que sufría por la puñalada que le había dado su amigo mientras, sin apenas disimulo, me desgarraba el estómago con algo afilado que no llegué ni a ver.

viernes, 29 de enero de 2016

Era un jodido robot

Sigo pensando en la mentira que mantuvo en todo momento y mi cabreo continúa intacto, pues desde el instante que lo descubrí siento que todo tiempo pasado no ha sido nada más que un triste sueño, y que acabo de despertar.

El problema radica en que no soy capaz de olvidar aquel instante en el que observé por primera vez cómo sus prodigiosas cejas se arqueaban, mostrándoseme listas para una batalla interminable de amor en la que el ganador era el inexorable destino y su víctima era yo, enjaulado y a la vez liberado por la llama de su corazón. Y lo mismo que conseguía con sus cejas también lo hacía mediante sus hechizadores gestos. Estos eran tan exagerados como hermosos, movía las manos con una gracia capaz de enamorar a Dios, así como de acabar con todo el mal que acechaba a la humanidad.

Pero no me puedo dejar engañar, también tiene propiedades tan ordinarias que me recuerdan a las del resto de la gente, y a veces eso me ahuyenta. Algún ejemplo de ello podría ser cuando habla con sus amigos muertos. Ya no tienen nada que decir, es difícil y aburrido entablar conversión con ellos. Otra cuestión que no me agrada de ella es la manía que tiene de salir a pasear cuando llueve vino. Toda la ropa se mancha y anda todo el día con ese maldito olor que ofusca a kilómetros.

Estos defectos aún se los podía dejar pasar pero el asunto de la mentira no. No me importa que ella sea un robot, yo soy muy abierto de mente y sé que el amor no entiende de nada. La traba está en que me lo ocultó, y cuando alguien hace eso pierde todo el merecimiento de confianza, y sin confianza, no puede haber relación.