viernes, 20 de mayo de 2016

Nada


Siempre recordaré aquel fatídico y triste día,
sabido con tiempo pero nada ahelado,
en que te marchabas de mi vida,
sin yo poder tirar el dado
que elegiría el destino, 
que alejaría mi mirada de la tuya,
y la tuya de la mía, siendo yo ahora el que se va, 
el que distancia sus ojos del recuerdo que nos dejó el sino. 
El que renuncia al fin a cualquier casualidad.
El que teme todavía al inevitable olvido.
El que sangra cada vez que mira atrás y ve la nada.
El que cambiaría su felicidad por un triste pero alegre segundo.
Y con el fin de este viaje viene también el de mi ser, 
el que he sido desde el momento que el sol cruzó,
desde el momento que descubrí la ilusión,
hasta el día en que se ocultó la luz,
el día en que también yo me fui.
Al menos supe que algo nuevo nacería,
con el único miedo a que lo pasado
se convirtiera
en